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domingo, 31 de mayo de 2009

LEYENDO A JULIO OLIVERA

Imaginación o verdad, que nos marca , traslada y centra con su imaginería en un solo  mundo que se desplaza del pasado, al presente -  al intento de querer trascender al futuro.  

Cecilia Bustamante.

Sólo soy poeta. No soy critico literario.   Pero puedo apreciar, naturalmente, que los escritos de Julio Olivera están colmados de una  visión poética, llevada a la prosa.  Pese a que en mi método de trabajo literario practico lo contrario, evalúo de inmediato  que lo que caracteriza su trabajo es  un impulso casi desbocado y a veces angustiante de equiparar  tanto la belleza de la mujer, la del hombre y la de la Naturaleza; es decir,  hacernos acceder al todo en que  se da esta memoria, dibujar la cosmogonía en que se definirá la existencia de todo aquello que es la vida:  imaginación o verdad, que nos marca , traslada y centra con su imaginería en un solo  mundo que se desplaza del pasado, al presente -  al intento de querer trascender al futuro.  

         Los instrumentos que se entremezclan en el trabajo de Olivera  son el mito, la magia de lo imaginado, sus relatos viven fuertemente ‘en el reino de la fantasía’ hasta hacerse verdaderos.  Son también una fábula generosa que se nos entrega como un don para ser incorporado a nuestra propia memoria y sus imaginaciones.  La evocación constante y minuciosa de esta fantasía de un pasado que fue, nos dice sin embargo, “existo”.  El testimonio casi reverente del autor por describir  la grandeza y misterio de nuestro suelo, los parajes de nuestro país donde las arenillas del oro reverberaban en la ribera de algunos de nuestro ríos.

Crecí en la zona minera y puedo dar fe de ello. Luego las hicieron grises, siempre brillantes pero era el veneno del plomo.  Pueblos tristes donde las reverberaciones de las reverberaciones del poder del Viejo Mundo, y su culturan nos llenó de culpa, la culpa de ser nosotros mismos y diferentes – esto es lo que  verbaliza Vallejo cuando dice  “ un pozo de culpa en la mirada...”.  Esa culpa y discriminación donde aun persiste es un homenaje largo a la herencia de los conquistadores y una aceptación de inferioridad. 

 Al leer sobre la costumbre de los “zampara” en Ancash;  surge la realidad de la costumbre  inexorable del castigo al cuerpo, a causa de la larga culpa que ansía ser castigada sin piedad.  Se lee esta invocación en un poema citado por el autor sobre esta costumbre. Mito? Leyenda? Costumbre?  Y sobre la realidad del deseo por el ser amado, es descrita mas bien dentro de una especie de realidad violenta; se la disfraza pero sigue siendo una realidad pecaminosa, femenina y castigable para él o la que lo percibe. Este sentimiento es descrito frecuentemente como devastador, dominante, impuro -  es decir, se resiste externamente a  la idea de aceptar el sentimiento del amor y la atracción como algo natural. Y si en el fuero interno se reconoce como natural la realidad de la sangre, surge otro pozo de culpa. La tremebunda opresión de la religión de la otra cultura.  Sin embargo, se percibe que estas historias humanas, reales o inventadas se hacen bajo la pluma del autor parte viviente de la conciencia colectiva, son una materialización al otro lado del espejo del amor. 

Llanganuco, y tantas otras lagunas que anidan en nuestros Andes, quedan como joyas incrustadas en la historia permanente de la patria, sus mitos, sus leyendas, sus cuentos en los variados pueblos que conforman nuestra Perú. En muchos lugares del Perú andino existen leyendas sobre el ‘espíritu’ de los puquios, de las lagunas, transformaciones de antiguos mitos universales.  Los ríos, en el registro del autor, quedan vivientes en su humanizada descripción.  Las tempestades y tormentas persisten  -- darles vida y ponerlas en nuestro recuerdo, son el mejor homenaje que un escritor puede hacer a su país porque las reincorpora a nuestra historia y tradición. Quedarán vivos y permanentes recreados por el don que tiene un escritor como Julio Olivera.  El cree a veces que le faltan adjetivos justos para describir la fuerza de nuestro pasado cercano aun, mas, cuando lo lean comprobarán que su mirada de escritor se detiene con fruición en ofrecernos una imagen casi fotográfica pero intensamente amorosa hacia el Perú. 

©Cecilia Bustamante. Austin, Texas. 2004. Extramares@aol.com

Premio Nacional de Poesia del Peru. Visiting Scholar University of Texas at Austin.

Past Arts Commissioner of the Municipality  of Austin.  

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