Por Armando Alvarado Balarezo (Nalo)

Ya escucho sus pasos, son las musas del colegio Santa Rosa. Levanto la mirada y sus ojos con sus reflejos hacen pestañear al sol. Ellas son más bellas que las estrellas y vienen como olas azules por el jirón Comercio. Poco a poco se asoman, caminan de dos en dos, no llevan banderolas, solo libros y pétalos de amapolas.
Ya pasan, no digo nada, prefiero contemplarlas en silencio. A mi lado mis amigos del Tercero endulzan sus sentidos con caramelos de leche y marrones 'monterricos'. Está muy cerca mi princesa, viene como imagen de procesión, pausada y altiva, mirando Capillapunta; y sin que lo note, le tomo una fotografía con mis retinas. Ojalá no se vele o la tendré que dibujar.
Y así van pasando las musas, exsudando conocimiento sobre anatomía, artes manuales y geografía; pronto llegará la noche y revelaré la imagen de mi amada en mi almohada y dormiré con ella, envuelto en la pasión que mi pequeño corazón inflama.

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